Esta biografía fue inicialmente publicada en la revista Abuxarra, 16 (1998), pp. 39-40, y actualmente se encuentra en revisión para poder añadirle numerosos datos inéditos.
Nacido en Mecina Fondales el 10 de marzo de 1897, siguió los pasos de su tío don Ramón, el obispo, dedicándose a la carrera eclesiástica. Pronto se doctoró en Filosofía y Teología por la Universidad Gregoriana de Roma y en Derecho Canónico en la Universidad Pontifica de Comillas. Ordenado sacerdote en 1921 ingresó dos años más tarde en la Compañía de Jesús. Fue catedrático de Teología Moderna en la Facultad de Teología de Granada y en la Pontifica Universidad Gregoriana de Roma.
Sus publicaciones de Teología fueron abundantísimas en todo tipo de revistas especialmente las jesuíticas. La mayoría estaban escritas en latín, pero también publico en otros idiomas que dominaba como italiano, alemán y holandés. En muchos temas de adelantó a su tiempo; así en 1940 escribe un artículo sobre «El servicio militar y la objeción de conciencia». Otros temas que trató fueron el aborto, el racismo o el cinematógrafo, como se decía entonces.
Otro capítulo importante en la vida del padre Ulpiano fue su relación con las Hijas de Cristo Rey. En 1930 tras el fallecimiento de la fundadora, el padre López, como era conocido, dirigió unos ejercicios espirituales a las madres capitulares. Ulpiano les ayudó a establecerse en Italia, primero en Salerno y luego en Roma y Nápoles.
Durante su estancia en Roma, tuvo el privilegio de atender espiritualmente al rey de España en el exilio, Alfonso XIII, durante su agonía y muerte. El 12 de febrero de 1941 confesó, dio la comunión y la extremaunción al rey moribundo. Pocos años más tarde volvió a la Facultad de Teología de Cartuja en Granada. Parece ser que en esos años llegaron a Roma varios jesuitas vascos con los que no se entendió demasiado y volvió a sus orígenes.
Permaneció algún tiempo en Granada, pero posteriormente se trasladó a Iberoamérica donde enseñó en la Facultad de Teología de San Marcos de Lima (Perú), siendo elegido Decano de dicha Facultad. Fue también director del Centro de Estudios Sociales dela capital peruana que posteriormente se convirtió en Facultad. En Granada e Iberoamérica siguió manteniendo lazos con las Hijas de Cristo Rey. De hecho, en 1967, a tenor de una orden de la Santa Sede para renovar y poner al día sus constituciones, el padre López elaboró y clasificó sus documentos, por lo que hay quien le considera cofundador de este instituto religioso. También en el nuevo continente les ayudó a fundar sus primeras casas: primero en Perú, después en Venezuela, y luego Colombia y Argentina.
Después de acabar su labor docente, su humanidad le llevó a retirarse a la Isla del Cerrito entre Paraguay y Argentina, una leprosería donde se entregó abnegadamente a los más humildes. Allí murió pocos años después dando muestras continuas de sencillez y caridad cristiana. En 1981, a los 60 años de ordenación sacerdotal, recibe una carta del padre Arrupe, en la que le da las gracias en nombre de la Compañía de Jesús por sus trabajos en la Universidad Gregoriana, en la Dirección de diversos institutos religiosos y sobre todo en la isla del Cerrito. Todo un ejemplo a seguir.
Fdo. José Florentino Martín Velázquez