El despoblado de Aylacar

Una de los aspectos más desconocido del municipio de La Taha, es la existencia del actual despoblado de los Aylacares, uno de los antiguos núcleos de población, hoy desaparecido (o casi). Un pueblo desaparecido y desconocido para muchos y que vamos a intentar descubrir un poco mejor.

En primer lugar el nombre no queda muy claro, porque se ha escrito con las más variadas grafías: Aylacar (o sus variantes Haylacar, Hailacar), Hilacar (así escrito o bien con y, Hylacar), o incluso Ildécar o Hícar. No parece que ningún filólogo haya estudiado este nombre, pero la variedad de grafías obedece a la falta de comprensión de los escribanos castellanos para transcribir un nombre árabe. El nombre casi siempre ha sido usado en singular, pero al haberse quedado reducido al nombre de un pago, el nombre se trocó en los Aylacares para mucha gente.

Camino de los Aylacares desde la actual carretera, cerca del molino junto al río Bermejo.

El despoblado se encontraba entre Pitres y Capilerilla, más en concreto al SE de la primera. Hay varios caminos que nos llevan hasta esta zona. Desde Capilerilla se puede bajar por dos vías: desde el corral de ganado que hay al principio de la pista de los llamados Cortijos de Capilerilla, o bien desde el final de esta misma pista, junto al cortijo de Belmonte. En realidad ambos caminos se funden en uno solo, en la zona en la que quedan los pocos restos visibles de esta población. 

Pero vuelven a separarse en dos ramales un poco más adelante: hacia el E nos lleva a una pequeña escarihuela que desemboca casi en el río Bermejo, frente a uno de los Molinos junto al puente de la carretera, y otro nos lleva hacia el cementerio. De esta forma el primer camino iba en dirección hacia Pitres (por la zona del Casarón), y el otro en dirección Pórtugos.

Así destaca uno de los elementos de su ubicación, el pueblo estaba situado en una encrucijada de caminos (hoy en desuso) que unían a todos los pueblos cercanos: Capilerilla, Pitres y Pórtugos.

Por otro lado el pueblo estaría situado entre dos barrancos, el barranco del Río Bermejo al Este, y el barranco que nace al lado de Capilerilla y desemboca un poco más abajo del cementerio de Pitres en el Bermejo al Oeste. 

Según los textos más antiguos tenía este pueblo un horno comunal, además de una rábita (una especie de ermita musulmana salvando las distancias) que hacía las veces de Iglesia del pueblo.

Lamentablemente Pitres no conserva uno de los libros que nos podrían dar más datos de época morisca: el libro de apeo y repartimiento. Estos libros se escribieron tras la expulsión de los moriscos haciendo un inventario de tierras y casas, para luego hacer lotes y repartirlos entre los nuevos pobladores en un sorteo. Por eso todavía hoy hay muchos lugares en la Alpujarra que conservan el nombre de Suerte, como por ejemplo y sólo en el municipio de La Taha son conocidas la Haza de la Suerte, la Suerte Polo, la Suerte Mordero, el Cuarto Suerte, etc. Estos libros suelen estar fechados en 1571-1572 y son una muy buena fuente de datos.

Camino de los Aylacares desde el cementerio, hoy buena parte convertida en pista de acceso a cortijos.
Portada del Diario de la Expedición antropológica a la Alpujarra en 1894 del joven Federico Olóriz.

En 1894 todavía se conservaba el libro referido a Pitres y el doctor Federico Olóriz Aguilera lo pudo consultar. Leyó que en tiempos de moriscos había en Pitres 130 vecinos y que tras la guerra se habían destruido muchas casas por lo que se ordenó que se «habían de poner 5 vecinos por cada 12 que antes hubiera». Igualmente parece que se dispuso que se reuniesen en Pitres, los lugares de Capileria y Ailácar. Es decir se pensaba dejar despoblados tanto Capilerilla como Aylacar, y que todos los vecinos estuviesen en Pitres.

Por alguna razón desconocida, esta orden no se cumplió, y se poblaron también éstos dos pequeños pueblos cercanos a Pitres.

En la famosa crónica de Luis de Mármol Carvajal, titulada «Historia del rebelión y castigo de los moriscos del reyno de Granada», impresa en 1600, aunque seguramente escrita poco después de esta guerra (1568-1571), se habla de la Taha de Ferreira, y se enumeran sus pueblos. Literalmente escribe: 

«en la [taha] de Ferreira hay once [lugares], que son: Pitres, Capeleyra de Ferreira, Aylacar, Fondales, Ferreyrola, Mecina de Fondales, Portugos, Luaxar, Busquistar, Bayarcal y Harat, el Bayar»

Por supuesto Capileira de Ferreira es la actual Capilerilla, mientras que Harat el Bayar se refiere a Atalbéitar. Luaxar es una corrupción del nombre de Lauxar, otro despoblado que hubo junto a Pórtugos, y sobre Bayarcal nadie ha ofrecido ninguna explicación.

Capitulo X de la cronica de Mármol.

Por otras fuentes indirectas podemos conocer la población de Aylacar. Así por ejemplo en 1591, el rey Felipe II ordenó realizar un censo de vecinos para imponer un impuesto extraordinario porque  necesitaba pagar muchas deudas, entre otras las ocasionadas por la pérdida de la Armada Invencible. Gracias a este censo hoy podemos conocer que los habitantes que tenía la Taha de Ferreira. Además hacía referencia a los curas (beneficiados) que tenía cada pueblo. Se incluyen todos los datos y no sólo los de nuestro despoblado, para poderlos comparar.

Como se puede ver efectivamente tanto Capilerilla como Aylacar se repoblaron de nuevo y veinte años después, en 1591, tenían cada una 16 vecinos, algunos más que los 10 de Atalbéitar y equiparables a los que tenía por aquel entonces Ferreirola.

El lugar de Mecina de Fondales tiene ……… 20 vecinos
El lugar de Atalbeitar tiene …………………….. 10 vecinos
El lugar de Ferreirolas tiene …………………… 16 vecinos
El lugar de Fondales tiene ……………………… 21 vecinos
Hay 1 beneficiado para los cuatro

El lugar de Pórtugos tiene ……………………… 57 vecinos
El lugar de Busquístar tiene …………………… 30 vecinos
Hay 1 beneficiado para los dos

El lugar de Pitres de Ferreira tiene ……….. 54 vecinos
El lugar de Capileira tiene ……………………. 16 vecinos
El lugar de Aliacar tiene ……………………….. 16 vecinos
Hay 1 beneficiado para los tres

Según la historiadora Carmen Trillo San José del despoblado «queda un muro de una vivienda con huellas de las vigas de la techumbre y algunos fragmentos de cerámica de época moderna». Continúa diciendo que «no obstante la escasez de restos puede deberse a la utilización de las piedras que formaban las casas en la construcción de bancales vecinos».

Efectivamente si nos fijamos mucho en uno de los balates, que hoy parece un muro de separación entre fincas, podemos observar que hay una pared de lo que sin duda debió ser una vivienda, con bajo y primera planta al menos, por la distribución de los agujeros de las vigas (la foto es del año 2008, hoy el lugar está poblado de zarzales seguramente destruyendo lo poco que quedaba des este muro).

Afirma equivocadamente esta historiadora que Aylacar, «se despoblaría a finales del siglo XVI». Digo equivocadamente porque hay noticias mucho más tardías sobre este pueblecito hoy desaparecido. Como se ha visto con 16 vecinos en 1591 es difícil que el pueblo se despoblara por esas fechas. De hecho hay muchos testimonios del XVIII donde se menciona la existencia de un pueblo, lo que indica que debió perdurar casi hasta el siglo XIX.

En 1752 sabemos que Aylacar todavía existía. El documento que nos lo constata es el famoso Catastro del Marqués de la Ensenada. Esta enorme operación catastral del XVIII tenía como finalidad crear un único impuesto, y para ello se realizó el primer catastro moderno. Concretamente en la villa de Pitres de la Alpujarra el 26 de agosto de 1752 se preguntó a las autoridades ¿Cómo se llama la población? a lo que respondieron: 

«que esta población se llama la villa de Pitres, partido de la Alpujarra, reyno de Granada y tiene dos anejos el uno llamado Capileira y el otro Ylacar«.

De hecho para ilustrar mejor sus palabras, el catastro incluyó un pequeño dibujo del municipio Y en el dibujo se pueden ver claramente los núcleos habitados. Así además de Pitres aparecen, Capileira y Aylacar y en la zona izquierda del dibujo los molinos, que no son otros que los que había en el río Bermejo, y que hoy están en su mayoría en ruinas, excepto los dos que hay junto al puente de la carretera.

También en el siglo XVIII, Tomás López intentó elaborar un diccionario geográfico pidiendo a los curas de los pueblos un informe y un plano sobre cada localidad. El 8 de julio de 1795 el párroco de Pitres, José Ramón de Vílches, escribió el texto de la derecha.

El párroco creía que las poblaciones de Capilerilla y Aylacar estuvieron alguna vez unidas y por eso dice que aquella pudo ser la principal población. Los textos árabes antes mencionados niegan esta idea. La recuperación del perímetro de la antigua iglesia de Capilerilla confirma con sus medidas que fue un edificio mediano para albergar a una población no demasiado abundante.

Se compone de 200 vecinos [se refiere a Pitres], poco más o menos, en que se incluyen 30 ó 40 de que constará su anejo llamado Capileira de Pitres. En él se ve hoy un templo antiguo, cuya magnitud da a entender haber sido aquella en otro tiempo, la principal población que se extendía hasta un sitio llamado Ildecar, hoy Ilacar, de donde toma denominación en la fundación de sus beneficios, que fueron dos…

En el plano que dibujó este párroco (a la derecha) aparece reflejada claramente la posición de Capilerilla y la de Aylacar por debajo de ésta, ambas señaladas con un punto, frente a Pitres que tiene otro dibujo. En cambio en un plano mucho más bonito que dibujó el cura de Pórtugos (a la izquierda), Antonio Pérez Barquero, en torno a 1790-1791 no aparece este despoblado. Debió ser, pues a finales del siglo XVIII, o principios del XIX, cuando los últimos pobladores de Aylacar abandonaran esta pequeña población.

 

 

En el famoso diccionario geográfico de Pascual Madoz, fechado entre 1845 y 1850 en la entrada Pitres se dice:

«También se encuentra dentro del término, formando un pago de su vega, el antiguo pueblo de Ailacar o Hícar, cuyos moradores á medida que con el tiempo se destruían sus malas casas, se iban agregando á Pitres, hasta que lo hicieron en su totalidad.»

Ésta es la última referencia que encuentro sobre nuestro despoblado. Es fácil imaginar lo ocurrido con el pueblo. Como más arriba explicaba la historiadora Carmen Trillo, en la Alpujarra el aprovechamiento de materiales hace que queden pocos restos de construcciones. Los materiales con que estaban hechas las casas: madera y piedra eran reaprovechados para nuevas construcciones, como balates.

De hecho éste es el único resto que se ha podido encontrar del despoblado. Seguramente una buena intervención arqueológica podría descubrir cimientos y sobre todo restos de cerámica y ajuar doméstico. La confirmación de la existencia del despoblado viene de los propios habitantes del pueblo. Las personas mayores que tenían tierras en esa zona, confiesan que más de una vez se han encontrada arando o cavando restos de cerámica. Desgraciadamente que sepamos, nadie ha conservado estos restos para poder conocer su antigüedad.

El despoblado de Aylacar no es algo excepcional. De hecho casi todos los municipios han tenido algún pueblo hoy desaparecido. La toponimia, es decir los nombres de lugar, han conservado la huella de estos lugares. Así por ejemplo:

– entre Capileira y Bubión se situaba ALGUAZTA, que procede del árabe Al-wastá, es decir la de enmedio por su ubicación entre ambos núcleos. Este nombre recuerda al del pago del Alguastar, que hoy ha dado nombre a una calle de Pitres, donde comienza la carretera de Capilerilla. ¿Tal vez esta zona estuviese en medio de Pitres y Capilerilla y por eso recibió este nombre?

– entre Bubión y Pampaneira, se situaba la alquería de Beni Odmín o Beni Otmín, que hoy sólo permanece como un pago por encima de Pampaneira, llamado BELEZMÍN, que ha dado nombre a algún negocio y empresa. Parece que este topónimo podría hacer referencia al asentamiento de un grupo tribal árabe, los Banu Utmán.

– junto a Pórtugos se menciona siempre en época árabe, el llamado LAUXAR. El origen del nombre es muy claro, lauxar, procede de losa, como lugar con abundancia de piedras. Nadie ha indicado su ubicación, pero tal vez tenga que ver con la llamada alberca «del lugar».

La mayoría de éstos lugares desaparecieron con la repoblación castellana. Al ser tan pequeños muchos de ellos no fueron vueltos a habitar después de la sublevación de los moriscos. Otros sí lo hicieron, pero fue por corto espacio de tiempo; y por último algunos como Aylacar pervivieron hasta el siglo XVIII, en que poco a poco se despobló. Otro caso parecido de un pueblo que desapareció es el de BARJA, entre Cáñar y Soportújar, del que unas antropólogas francesas hicieron una investigación en la que ayudé y de la que pronto daré cuenta.

Hoy Aylacar, o los Aylacares son sólo un recuerdo que he querido traer, para que se conozca algo más del pasado del municipio de La Taha. Un pasado rico en historia aunque sea difícil de rastrear por falta de restos materiales, y lo que es peor por falta de documentación porque hay que recordar que los archivos locales han desaparecido. Pero pese a todo es fascinante conocer nuestra historia.

N.B. Este artículo (con algunas pequeñas modificaciones) fue publicado el 28/03/2011 en el blog municipal de La Taha. La damnatio memoriae al que fue sometido tras las elecciones de noviembre de 2011 lo han reducido hoy a un simple tablón de anuncios del que han desaparecido todos las entradas anteriores a esa fecha.

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